martes, 22 de diciembre de 2009

De Led Zeppelin al Teniente Ripley.... y el gato


Ciudad Rodrigo, año 2009. La nave "Yoanna" al mando del Teniente Ripley rige el destino de varios cientos de personas entregadas a una misión: la exaltación musical.


Teniente Ripley maneja un "alien", un instrumento que se toca sin tocarlo, un fantástico maridaje entre la física y la música: el theremin, con sonido muy parecido a la voz humana y al violonchelo, cuyas ondas magnéticas se perturban con cuidadísimos movimientos de las manos para producir sonidos.


Este instrumento cuenta con muchas décadas de vida; entre otros lo usaron los Beach Boys y Led Zeppelin. Y de Led Zeppelin al Teniente Ripley, que nos agasajó el pasado viernes con un fabuloso concierto en el que el theremin era su arma más original, pero no la única merecedora de distinción en su batalla musical, una actuación fabulosa en la que se mezclaron clase, humor, magia, ingenio y música, muy buena música.


Parte de su magia nos la contagió Alfredo con su theremin al animarse a tocar con nosotros un Manolo Barreras psicodélico y rejuvenecido, que nos dio pie a continuar hasta las cuatro de la mañana, con una fogosa jam session, la estupenda fiesta que Chema (¡gracias!), al frente del timón-batería de la nave de Teniente Ripley, había organizado.


Sólo quedó un fleco, un enigma por resolver... Aunque se planteó la pregunta-concurso durante la noche, nadie volvió con la respuesta. Ahora, con la pasión y el frenesí algo más calmados, ¿quién se anima, cómo se llamaba el gato?

domingo, 13 de diciembre de 2009

El pez que sonreía sin cabeza

Bueno, es una forma de hablar, aunque casi, casi, llegamos a visualizarlo.

El viaje a Bilbao para la promo y el concierto del Cotton Club fue apresurado e intenso.

Madrugamos en Salamanca para llegar a media mañana a un más que soleado Bilbao (¿lluvia? ¿frío de invierno? ¡No!, maravilloso y acogedor, Bilbao).

La entrevista en la SER fue rápida y algo condicionada por el evento de los 40 Principales en Madrid, que musicalmente copaban el protagonismo de media España. Aún así, nos sentimos orgullosos de que dos personas fueron a vernos al concierto simplemente porque nos oyeron en la radio y les gustó. Querían conocer "a los que hacían esa música y esas letras". Extraños y amables desconocidos, gracias.
Tras una comida algo rápida, al calor latino y humano de Radio Tropical. Hmmmm.... imposible no sentirse a gusto con Carlos, Yoanna, Óscar y compañía. La grabación de dos jingles navideños fue uno de los momentos álgidos, sobre todo porque no lo habíamos preparado y la improvisación fue una sucesión de estrofas hilarantes con toques gregorianos, muppet show, el león de la Metro, ritmo de shakers y final feliz. Los oiréis pronto.

Y volando al Cotton, ya la prueba de sonido, el concierto empezaba a las 20:00 y no había mucho tiempo.

El Cotton es un local acogedor, bonito, con muy buena acústica, gente amable y muy profesionales. Gracias Natxo, Pili, Karina y demás. El concierto fue quizás algo más contenido y menos desinhibido que otras veces, pero de una franqueza y emoción enormes.

Sí, ya llegamos a la sonrisa descabezada.... Qué menos que una cena de autohomenaje para completar la jornada. Éramos los últimos del restaurante, pero cenamos sin prisa. Y tras unas setas soberbias ahí estaba, el PEZ, una lubina que vimos antes y después de su visita al horno. Increíble... no tenía la cabez, pero nos sonreía. La estuvimos mirando (antes y después) absortos durante un buen rato. ¡Y sonreía!

Ya, es difícil de creer, pero es cierto, debe ser la magia de Bilbao...