
Ser astronauta es un chollo...
Mira, te quitan un brazo, el derecho, por ejemplo, y sigues siendo "el astronauta", con fama, glamour, publicidad, conquistas el mundo de los "iconos" y los "símbolos" de Salamanca (se admiten discrepancias en esto, vaaaale....)... No pierdes tu empleo, te visitan, cobras protagonismo y pasa a engrosar la lista de las "celebrities" charras.
En cambio nosotros... Mal el bajo, o la batería, o la guitarra... No, no imposible, sólo más difícil. Vamos, que nos cruzamos por casualidad con un vándalo como el de la catedral y acabamos cantando a capella canciones de The Platters.
Ironías aparte, vandalismo es el único modo de definir actos como el de hoy en la catedral de Salamanca, que no es sino uno más de los muchos que sufrimos en todas las ciudades de España. Duele quizás hoy más especialmente por producirse en un día en que estamos homenajeando a un músico que hizo de su vida un canto al respeto y la libertad (Laborderta).
Quien lo haya hecho estará probablemente presumiendo con su pequeña reliquia (el brazo incorrupto del astronauta) delante de sus conocidos. Pero si se puede hacer esto a pequeña escala la progresión de su barbarie pasará, simplemente, por un poco más de alcohol en sangre o una bravuconada camorrista un poco más agresiva.
Quizás los tiempos de la ley del Talión eran más justos, y el descerebrado autor de esta amputación debería pagar no sólo la restauración de su propio bolsillo, sino pagar con su propio brazo derecho (ejem, dejémoslo en atárselo a la espalda durante "sesenta y ojo" días y que continúe con su vida (a)normal habitual).
Ojo por ojo, sesenta y ojo.
Mira, te quitan un brazo, el derecho, por ejemplo, y sigues siendo "el astronauta", con fama, glamour, publicidad, conquistas el mundo de los "iconos" y los "símbolos" de Salamanca (se admiten discrepancias en esto, vaaaale....)... No pierdes tu empleo, te visitan, cobras protagonismo y pasa a engrosar la lista de las "celebrities" charras.
En cambio nosotros... Mal el bajo, o la batería, o la guitarra... No, no imposible, sólo más difícil. Vamos, que nos cruzamos por casualidad con un vándalo como el de la catedral y acabamos cantando a capella canciones de The Platters.
Ironías aparte, vandalismo es el único modo de definir actos como el de hoy en la catedral de Salamanca, que no es sino uno más de los muchos que sufrimos en todas las ciudades de España. Duele quizás hoy más especialmente por producirse en un día en que estamos homenajeando a un músico que hizo de su vida un canto al respeto y la libertad (Laborderta).
Quien lo haya hecho estará probablemente presumiendo con su pequeña reliquia (el brazo incorrupto del astronauta) delante de sus conocidos. Pero si se puede hacer esto a pequeña escala la progresión de su barbarie pasará, simplemente, por un poco más de alcohol en sangre o una bravuconada camorrista un poco más agresiva.
Quizás los tiempos de la ley del Talión eran más justos, y el descerebrado autor de esta amputación debería pagar no sólo la restauración de su propio bolsillo, sino pagar con su propio brazo derecho (ejem, dejémoslo en atárselo a la espalda durante "sesenta y ojo" días y que continúe con su vida (a)normal habitual).
Ojo por ojo, sesenta y ojo.


